5 consejos para ser buenos amigos

Alejandra Cardona

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Para algún cumpleaños es más fácil escribir en Facebook que llamar por teléfono o hacer una visita. Calmamos nuestra conciencia. Está bien actualizarse en tecnología, pero sin perder el contacto físico con los amigos.

 

 

Una buena amistad es la que perdura a través del tiempo, la distancia, los problemas y muchos factores más. En ocasiones no será fácil conservarla. Tendremos que salir de nuestra comodidad para hacerlo, pero finalmente comprobaremos que habrá valido la pena el esfuerzo y disfrutaremos esos momentos que crearán preciosos recuerdos en nuestra mente.

 1. Elegir bien

Es importante definir qué amistades queremos conservar por largo tiempo. Podemos tener muchos conocidos, pero amigos de confianza probablemente serán pocos. Incluso podemos contar con muchos amigos en las redes sociales, pero esto no significa que estén en nuestro círculo íntimo, es decir aquellas personas que nos llegan a conocer tal y como somos, con nuestras fortalezas y debilidades.

Conocer nuestro círculo íntimo y crear categorías nos ayudará a ubicar a los demás. De esta forma nos enfocaremos mejor hacia esas amistades cercanas y no nos desgastaremos tratando de quedar bien con todos, lo cual es imposible, sin dejar de ser personas agradables por supuesto. Al elegir no debemos creernos perfectos, ya que no lo somos, sino así como deseamos tener buenos amigos que perduren, primero debemos mostrarnos buenas amigas o amigos.

 2. Pequeños detalles

No importando nuestra forma de ser, temperamento, profesión o intereses, es de vital importancia recordar los pequeños detalles que  interesan a nuestros amigos. ¿Qué les gusta hacer?, ¿cuáles son sus mayores sueños? Interesarnos por sus familias, su salud, etcétera. Al ver que recordamos los detalles importantes de forma sincera, no querrán descuidar nuestra amistad. Y por lo tanto será una relación de dos vías: dar y recibir.

Brindar respeto y cariño a otras personas al prestar atención a esos detalles de sus vidas provocará automáticamente que recibamos esa misma atención. Se aplica la regla de la siembra y la cosecha. Dar nos traerá una satisfacción impresionante. Podemos dar nuestro tiempo, atención, regalos, comida o pequeños detalles como una sonrisa o un abrazo. Cualquiera de estas muestras de aprecio causará un gran impacto en los demás.

 3. Enfoque en lo positivo

Para mantener saludables nuestras relaciones de amistad es importante enfocarnos en lo positivo. Muchas veces sucede que cuando llegamos a conocer profundamente a alguien y salen a luz sus defectos y pensamos en dar por terminada la relación debido a las actitudes que no nos gustan. Pero rara vez pensamos en aquellas actitudes nuestras que han de molestar a los demás. Aunque no las identificamos tan frecuentemente, allí están y otros sí las ven. Entonces no podemos ser tan exigentes con otros.

Incluso la Biblia dice que si Dios perdonó nuestros pecados, ¿cómo no vamos a perdonar nosotros las faltas de los demás? Solamente Dios puede juzgarnos. Como humanos solo nos queda reconocer que todos somos imperfectos y aceptarnos tal como somos. Por supuesto, si vemos a nuestros amigos cercanos en alguna práctica o hábito destructivo, lo mejor será ser sinceros y confrontarlos con amor, pero no debemos cometer el error de querer cambiar todo lo que no nos gusta de ellos. Al enfocarnos en lo positivo, lo negativo perderá fuerza.

 4. Superar lo ocurrido

En toda relación cercana habrá situaciones difíciles de superar. No consideremos estas situaciones como algo malo, sino como una oportunidad que nos ayudará a madurar y crecer como personas. Para conservar buenas amistades es importante saber que vendrán desacuerdos y que esos desacuerdos nos permitirán vivir otra faceta de la amistad al afrontar el problema y resolverlo.

Joyce Meyer, en su libro ¨Una vida sin conflictos¨ escribe: ¨Entréguele a Dios su derecho a tener razón y observe cómo mejoran sus relaciones… descubrirá cuán grande poder se desata en la unidad y la armonía¨. Una buena amistad no se conservará por no haber tenido problemas, sino por la capacidad de superarlos y seguir adelante.

 5. Disfrutar cada momento

Una buena amistad se conserva atesorando en nuestro corazón cada buen y mal momento que compartimos. Pero sobretodo disfrutando el presente. No nos quedemos estacionados en lo que pasó porque cada etapa es buena y provechosa en su momento. Lo que hayamos vivido en el pasado nos preparó para lo que estamos viviendo hoy.

Con el surgimiento de las redes sociales en la Internet se ha olvidado un poco la importancia de las relaciones cercanas y el contacto físico. Para algún cumpleaños es mucho más fácil escribir en el muro de Facebook que llamar por teléfono o visitar a la persona para felicitarla. Calmamos nuestra conciencia. Está bien estar actualizados en la tecnología, pero sin perder el contacto físico con nuestros amigos.

Valoremos reunirnos y platicar. En estos tiempos los días pasan muy rápido por los horarios apretados que manejamos, pero no perdamos el valor de dar un poco de nuestro tiempo y atención a los demás. Permitamos que las redes sociales e Internet nos unan con los que están lejos, pero que no nos alejen de los que están cerca. Proverbios 17:17 dice: ¨El amigo siempre es amigo, y en los tiempos difíciles es más que un hermano¨. La vida no es la misma cuando conservas a aquellas personas que en ocasiones han sido más que familia, los amigos son regalos de Dios.

¨El amigo siempre es amigo, y en los tiempos difíciles es más que un hermano¨, Proverbios 17:17.

 

Cynthia de Elizondo, escritora y productora, www.cynthiazuniga.com

 

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Alejandra Cardona

Editora General de Atrévete

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