¿Cómo enseño a soñar?

Alejandra Cardona

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Por Julio Zelaya*.

La mejor herencia que me han dejado mis padres es la capacidad de soñar. Si sueño en grande obligo a Dios a ser parte de mis planes, pues los sueños pequeños podemos realizarlos solos. ¿Qué queremos heredar a nuestros hijos?

Tendría ocho años cuando mezclé vaselina, colorantes, plastilina y agua en un frasco, y lo etiqueté “Mediopetril”. Dije a mis padres: “He inventado la cura para todo”. Papá trabajaba en una farmacéutica y le pedí una cita en la empresa para presentar mi idea. Él me pidió pruebas de que el producto curaba todo y le contesté: “Lo probé con mis tortugas y se murieron pero es porque no está diseñado para animales, por eso quiero ir a la farmacéutica. Sin vacilar mi padre me dijo: “Cuenta con eso, pero tendrás que prepararte”. Mi madre me motivó a prepararme para la cita. Pasaron algunos días y preguntaba a mi padre cómo iba con mi cita. Finalmente, me dice mi padre: “Mañana te arreglas pues te conseguí una reunión con los gerentes”. Ilusionado, preparé mi traje, mi pócima y varios dibujos que había hecho. Acompañé a mi papá al trabajo y un grupo de gerentes estaba esperándome. Hice mi presentación, sin que ninguno de ellos se burlara. Seguramente papá les había contado todo. Al terminar, uno de ellos se quitó su reloj y sacó un libro de su maleta. Me dijo algo que nunca olvidaré: “Te doy este reloj para que sea tu primer capital de trabajo y sigas con este sueño, y este libro, ‘El Mejor Vendedor del Mundo’, para que te sigas preparando”. Políticamente me dijeron que el proceso debía perfeccionarse y tendría la oportunidad. Nunca sentí que fuera imposible. Papá y mamá me recibieron en casa celebrando que había hecho una importante reunión de negocios.

Seguramente recordarás eventos que han marcado tu vida. Algunos pudieron llevarte a creer en tu capacidad o hicieron que dudaras de ella. Todos tenemos una riqueza de historias que marcan nuestro diario vivir. ¿Cómo inculcamos la capacidad de soñar? Me permito reflexionar sobre cinco elementos

LA PARADOJA DE STOCKDALE. Inculcar el equilibrio entre fe y disciplina. Creer en un mejor futuro, en cultivar nuestro ser, pero ser disciplinados en afrontar los hechos y trabajar arduamente para mejorar. El éxito no es casualidad, es consecuencia de la preparación y la oportunidad. ¿Tengo fe en mis sueños? ¿Me estoy preparando y trabajando por ellos?

HABLAR DE OPORTUNIDADES DONDE OTROS VEN PROBLEMAS.Todo en la vida puede verse desde dos ópticas: la de un problema o la de una oportunidad. Si en familia, en el trabajo y en lo personal pensamos en cómo aprovechar cada momento, disciplinaremos nuestra mente a pensar en resolver. ¿Hay tráfico? Podemos escuchar audiolibros. ¿Cómo vemos la vida, en problemas o en oportunidades?

LOS SUEÑOS SON PERSONALES. Es usual cuando uno comparte su sueño que alguien conteste: “Eso no me funcionó a mí, no creo que te funcione a ti”. Los sueños y los propósitos son personales. Hay que cuidarnos de destruir los sueños de los demás. Debemos distinguir entre un consejo y una excusa para no hacer. ¿Fomentamos o destruimos los sueños de otros?

LOS NIÑOS LO CREEN TODO. Si dices a un niño que podrá hacer algo, lo creerá. Si le dices por el contrario que no podrá, igualmente lo creerá. Recuerda que podemos motivar a soñar. Los adultos somos modelos y líderes. Tenemos la responsabilidad de facultar sueños. ¿Cómo hablamos a nuestros niños?

UN MODELO VALE MÁS QUE MIL PALABRAS. Es imposible pensar que seremos perfectos. Sin embargo  seamos humildes para pedir sabiduría.

¿Qué podemos heredar más maravilloso que creer en mejorar nuestra situación? ¿Qué quisieras heredar a las siguientes generaciones? ¿Qué te atreves a hacer hoy por alcanzar tus sueños?

 

*Julio Zelaya, President & CLO en The Learning Group

Foto: msnlatino.telemundo.com

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Alejandra Cardona

Editora General de Atrévete

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