¿Cómo no caer en ansiedad?

Alejandra Cardona

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En mi mente quedó grabada la imagen de un ave azul negruzca que un día de forma muy atrevida se posó frente a mí. No me encontraba en un tour de avistamiento de aves, ni siquiera en un campo, sino en el área libre de un centro comercial.

Lo que más llamó mi atención de esa ave era que cojeaba, carecía por completo de la pata izquierda, pero eso parecía no ser obstáculo. Por el contrario, osada y al mismo tiempo cautelosa se acercaba a mí, casi podría decir que buscaba mi mirada.

Ave sin pata

La valentía de esta ave y la capacidad para desenvolverse sin importarle su estado físico me hizo recordar una promesa que salió directamente de la boca de Jesús:

“…No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que alimento, y el cuerpo más que vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?”, Mateo 6, 25-26.

¿ALIMENTA DIOS A LOS QUE NO TRABAJAN?

El primer versículo nos hace reflexionar acerca de las prioridades: tener vida es más importante que disfrutar de nuestras comidas favorita tres veces al día. Cierto que necesitamos alimentar nuestro cuerpo, pero solemos olvidar que también es vital alimentar al espíritu, esa es la clave de la sobrevivencia. Una historia que no termina de impresionarme es la de los 33 mineros chilenos que sobrevivieron 700 metros bajo tierra y  sin recibir comida por más de un mes. Su fe en Dios (el minero 34) fue clave para mantener la esperanza y el deseo de vivir, pero si se centraban en la falta de alimento hubieran sido devorados por la ansiedad.

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Foto: Diario La Tercera

La segunda parte del versículo dice que las aves “no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros”, pero estoy segura de que no se refiere a que Dios está dispuesto a alimentar a holgazanes. De hecho, la misma Biblia es clara al respecto: “el que no trabaja, que no coma”. La reflexión de Jesús estaba dirigida a quienes siendo diligentes pasamos en algún momento por dificultades. De hecho, el título de ese pasaje es “El afán y la ansiedad”, en otras versiones, “De nada sirve preocuparse”,  pues Dios mismo quiere prevenir que caigamos en un cuadro de ansiedad que nos lleve a la depresión o a padecer dolencias físicas.

SEAMOS COMO LAS AVES

Si un día te tomas el tiempo para observar a las aves hay tres grandes lecciones que podemos aprender de ellas:

  1. SE CAPACITAN pichonesAunque todas las aves nacen con alas, deben pasar por un proceso de aprendizaje y práctica para tener la capacidad de volar. Es emocionante observar el movimiento de crías que a toda velocidad se desplazan en línea recta de un árbol a otro, con un escaso aleteo, pero haciendo su mejor esfuerzo por hacer uso de sus habilidades. En lugar de paralizarse por el temor de no poder volar, las aves nos enseñan que si Dios nos ha dado una competencia, también tenemos que prepararnos para hacer un mejor uso de ella. Algo de esto se dice también en la parábola de los talentos, donde se nos explica que daremos cuenta de lo que hemos hecho con nuestras destrezas.
  2. NO TEMEN A LOS CAMBIOS aves-vuelan-formación-V Si bien algunas aves son migratorias y otras residentes, todas buscan alimento y protección de los cambios bruscos del clima. Las aves no se quedan de alas cruzadas esperando a que la crisis llegue, confían en que Dios las llevará a un mejor lugar para protegerse a sí mismas y a sus crías: “hasta la cigüeña, en el cielo, conoce sus estaciones; la tórtola, la golondrina y la grulla tienen en cuenta el tiempo de sus migraciones” (Jeremías 8, 7). Sin embargo, muchos de nosotros, en especial cuando ya han pasado algunos años, nos ponemos ansiosos ante un cambio de trabajo, de vivienda, incluso de rutina. Debemos confiar en que Dios cuidará de nosotros en cualquier lugar y cualesquiera sean las condiciones.
  3. ¡CANTAN TODO EL TIEMPO! Ana_Mingue_Ruise__or_com__n_2_j_1315517352¿Sabías que la luz estimula la producción de testosterona en la mayoría de las aves animándolas a cantar? Por ello resulta contradictorio que aves no nocturnas como el ruiseñor también canten cuando se oculta el sol. En lo personal creo que Dios lo permite a propósito para demostrarnos que deberíamos tener un canto continuo para él. No importa si es de día o de noche, si estamos alegres o ansiosos, además de honrarlo con nuestra alabanza podemos usar el canto como una forma de comunicarnos con el único que ha prometido cuidar de nosotros al igual que lo hace con las aves.

 

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Alejandra Cardona

Editora General de Atrévete

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