El sexo, ¿verdadero placer entre dos o un deseo egoísta?

Alejandra Cardona

Tagged: , , , ,

 

El ser humano es tan erótico, que sólo leer la palabra “sexo” se le alborotan las hormonas. Pero nada tan revelador como la Biblia para disfrutar de una relación sexual verdaderamente satisfactoria. Aquí te presentamos fragmentos de un interesante artículo extraído de Asuntosdefamilia-textos.blogspot.com

“En el libro El acto matrimonial se cita al psicólogo Brandt: ‘Dios creó todas las partes del cuerpo humano. No creó algunas partes buenas y otras malas, las hizo buenas todas, pero cuando hubo acabado su creación, la contempló y dijo “que era bueno en gran manera”. Sin lugar a dudas, Dios ha sido el diseñador y creador del aparato sexual masculino y femenino, y más aún, creador del sexo, para que varón y hembra pudieran gozar de él. La actividad sexual, por ende, es una actividad santa y esto lo afirma el escritor de la epístola cuando dice: “Honroso sea en todos el matrimonio y el lecho sin mancilla” (Hebreos 13:4)’”.

Hugo Piriz, psicólogo y autor del artículo, hace referencia a la siguiente reflexión del doctor Danie Tinao: “La unidad que Dios creó no es un hombre a solas sino la pareja, y el matrimonio sigue siendo hasta hoy la mejor oportunidad para desarrollar ese sentido comunitario que la vida tiene y aprender a vivir en relación con otros”. “Entonces, todas las veces que se saca la relación sexual del contexto de la unión estable y permanente de dos seres que se aman y están dispuestos a afrontar la responsabilidad social que ello implica, la relación se desvirtúa en su misma esencia. Diría más se deja de tener una relación para tener explotación, donde alguien siempre es tratado egoístamente. La relación sexual deja de ser un medio para transformarse en un fin. La persona es tomada, no en su integridad sino como un medio de satisfacción sexual”, explica Piriz.

Todas las veces que se saca la relación sexual del contexto de la unión estable y permanente de dos seres que se aman y están dispuestos a afrontar la responsabilidad social que ello implica, la relación se desvirtúa (…) se deja de tener una relación para tener explotación, donde alguien siempre es tratado egoístamente.

“El juego erótico forma parte de la relación sexual (Génesis 26:1-11). Otra cita importante del tema en cuestión tiene que ver con el mandamiento que Dios da a Moisés para que éste entregue al pueblo de Israel. Dice instrucciones según las cuales el hombre que se casare, después de la boda debía ser eximido del servicio militar y de toda responsabilidad comercial por un año para estar libre en su casa todo el tiempo para felicidad de su mujer (Deuteronomio 24:5). La última parte del texto facilita el hecho que dos personas recién casadas puedan “conocerse” durante el tiempo en que sus impulsos sexuales son más fuertes y bajo circunstancias que les darían amplias oportunidades para experimentar el placer. Probablemente esta provisión fue hecha también para facilitar que el joven esposo pudiera engendrar antes de exponerse al riesgo de morir en los campos de batalla.

El libro de Eclesiastés reafirma esta idea del deleite sexual: ‘Goza de la vida con la mujer amada… ‘ (Eclesiastés 9:9). También el escritor de Proverbios dice: ‘Alégrate con la mujer de tu juventud, dejando que sus senos te embriaguen en todo tiempo y en sus caricias recréate siempre’ (Proverbios 5:18, 19). No puedo dejar de mencionar al libro de Cantar de los Cantares en el cual se manifiesta en abundantes pasajes el deleite del amor sexual. El libro provee un raudal de información valiosa sobre la relación sexual y se nota que sus protagonistas van a la unión sexual sin miedos ni ideas preconcebidas de que el sexo sea algo sucio, malo, dañino o pecaminoso.

En el Nuevo Testamento aparecen numerosas citas que confirman este aspecto de la relación sexual. Tim LaHaye, en su libro El acto matrimonial, afirma que el esposo y la esposa tienen necesidades e instintos sexuales que deberán ser satisfechos en el matrimonio. Que no es conveniente rehusar satisfacción sexual al cónyuge y que el acto sexual está aprobado por Dios. Para estas afirmaciones se basa en 1 Corintios 7:2-5”.

Una unión espiritual más que sexual

“En el Antiguo Testamento el acto sexual tiene algo de misterioso ya que a través de éste se llegaba a ‘ conocer’ a la otra persona y por consiguiente algo del secreto de su propia existencia. Cuando se usa el vocablo ‘conoció’, en varias situaciones se refiere a la relación sexual. Había conciencia que en el mismo acto se descubría algo sobre el misterio de la vida y de la misma esencia de la otra persona, que no se podía conocer de otra manera”.

“Tinao afirma que la relación sexual no es una mera fuente de placer sino que encierra un misterio fascinante. En varios pasajes de la Escritura Sagrada se da a entender que había algo de sacramental en el acto sexual, como que una dádiva espiritual emergía del mismo. El sexo no es algo aparte de Dios, sino una parte crucial de la creación de Dios donde él mismo crea la capacidad de crear”.

El sexo no es algo aparte de Dios, sino una parte crucial de la creación de Dios donde él mismo crea la capacidad de crear.

“Larry Christenson, en su libro La familia cristiana afirma: ‘La unión sexual decimos que es un misterio, porque no hay explicación lógica que pueda dar cuenta de su poderosa y penetrante influencia en la pareja. Si bien es un acto físico, involucra mucho más que sensaciones físicas. Produce una vinculación tan profunda entre dos seres humanos, que la Biblia habla de ellos como una sola carne. Sin embargo, no hay otro acto humano que acentúe de tal manera la identidad personal y la conciencia de sí mismo a un nivel tan elemental’”.

El verdadero sexo dignifica a la mujer

“El propósito de Jesús al enseñar sobre el sexo fue integrarlo a la personalidad de tal manera que se hiciera imposible comercializarlo o considerarlo como una de las tantas fuentes de placer que se ofrecen al hombre. Por eso es que Jesús dice que ‘el que mira a una mujer para codiciarla peca en su corazón’ (Mateo 5:27) porque no está mirando a una persona entera con toda su dignidad y excelsitud, sino que está mirando un instrumento de placer carnal (…) olvidando su dignidad como ser espiritual creado a la imagen y semejanza de Dios”.

Jesús dice que ‘el que mira a una mujer para codiciarla peca en su corazón’ (Mateo 5:27) porque no está mirando a una persona entera con toda su dignidad y excelsitud, sino que está mirando un instrumento de placer carnal.

En el cristianismo el matrimonio alcanza una santidad y significación que no se conoció en tiempos antiguos. La dignidad olvidada de la mujer fue traída a la luz y su valor reconocido. Ni la ley romana o la mosaica le concedían a la esposa derechos que fueran igualmente grandes y sagrados como los del hombre. En el cristianismo la esposa, del mismo modo que el esposo, tiene el derecho de tener la perfecta fidelidad de su consorte. La esposa deja de ser meramente la ayudante del esposo en esta vida presente y llega a ser coheredera con él de la vida eterna”

El tiempo da la razón

Aunque la sensualidad es el pan diario en todos los medios de comunicación, se exalta o se degenera en las películas, canciones y literatura, lo cierto es que “la concepción cristiana sobre la relación sexual no surge como una interpretación caprichosa, arbitraria o edificada sobre una concepción poco realista del hombre, al contrario, ésta se apoya y está enraizada en una interpretación realista de la naturaleza humana y en concepciones psicológicas y sociales que tienen plena vigencia… El concepto cristiano del sexo está edificado sobre dos pilares fundamentales: una concepción particular del hombre y una concepción particular de la sociedad y la vida en relación”, explica Tinao.

“En cuanto a la vida en relación, afirmo que el concepto cristiano de la vida sexual se edifica sobre una idea sumamente elevada de las relaciones humanas. No se lo concibe al acto sexual como un acto animal tendiente a satisfacer lo instintivo sino como una de las más acabadas expresiones de relación entre dos seres. Esto presupone un profundo amor y respeto, como así también aceptación del otro como una totalidad”, indica Piriz.

No se lo concibe al acto sexual como un acto animal tendiente a satisfacer lo instintivo sino como una de las más acabadas expresiones de relación entre dos seres. Esto presupone un profundo amor y respeto, como así también aceptación del otro como una totalidad.

 

 Foto: tuvozentuvida.com


/ 278 Articles

Alejandra Cardona

Editora General de Atrévete

Leave a Comment

Your email address will never be published or shared and required fields are marked with an asterisk (*).

*

code