Inyecta pasión a tu vida

Alejandra Cardona

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¿Cuál es el plan que Dios tiene específicamente para tu vida?, ¿cuáles son los talentos que te dio para cumplir dicho propósito? Descubrir las pistas de ese camino hace que tu vida sea apasionante y próspera. ¿Te atreves a encontrar tu destino este 2012?

 

Empecemos por definir el éxito.  De acuerdo con el reconocido líder John Maxwell (El mapa para alcanzar el éxito), es necesario tener una correcta definición de éxito, así que no lo es la riqueza de Bill Gates, la belleza de Cindy Crawford ni el corazón de la Madre Teresa.  El éxito no trata de riqueza ni de posesiones, Ivar Kreuger, jefe del monopolio más grande del mundo, se suicidó.  Como cuenta el mismo Maxwell, en su niñez creía que una bicicleta Schwinn era todo lo que necesitaba para destacar en el vecindario, pero pronto descubrió que el objeto no le daba éxito ni satisfacción.

El éxito tampoco es un sentimiento especial, no tiene que ver con el poder ni con alcanzar metas.  El mismo Maxwell llegó a creer que éxito era alcanzar un logro tras otro, pero luego aceptó que ello “no garantiza el éxito ni la satisfacción”.

Así que éxito es conocer su propósito en la vida, crecer para alcanzar su máximo potencial y sembrar semillas que beneficien a los demás, escribe Maxwell.  Y cita una frase del psicólogo Víctor Frankl: “Cada uno tiene su vocación o misión específica en la vida (…)  En esto la persona no puede ser reemplazada ni se puede repetir su vida”.

Charles F. Stanley, autor de “Cómo alcanzar su mayor potencial para Dios” comenta que muchas personas no están persiguiendo su potencial.  “No están teniendo en cuenta a Dios en las decisiones que toman ni en las metas que se fijan”.  Por lo tanto no pueden tener un propósito claro para sus vidas.

Ahora las preguntas: ¿Sabes para qué te creó Dios?, ¿cuál es el plan y propósito que él tiene específicamente para ti?, ¿cuáles son los dones y talentos que te dio para cumplir dicho propósito?

Encuentra tu propósito

Samuel Berberián, fundador de la facultad de Teología de la Universidad Panamericana, entre muchos otros logros y méritos, reconoce una cruda realidad.  En una primera etapa de la vida, el propósito tuvo que haber sido enseñado, inducido o alentado, por lo que no todos llegamos a sentir ese propósito desde  jóvenes.  “¿Qué pasa con el patojo que me pide un quetzal mientras huele pegamento?  Si le doy un quetzal, lo mato porque no va a salir de ahí.  Si lo hago reflexionar, ‘no te trajeron al mundo para ser mendigo, conseguí un cajón para lustrar zapatos’, tal vez lo hago reflexionar”, comenta.

Él mismo cuenta su experiencia:  “Empecé en el alcoholismo a los 12 años y terminé con eso a los 16.  No por mi papá ni mi mamá.  Tuve una maestra que un día me vio con un café cortado, entró a clase y dijo ‘Berberián venga, párese al frente.  ¿Usted para tonto nació? Eso no hay que cultivarlo, se es o no se es.  Deje el trago de una vez y sea gente’.  Cada día que llegaba a clase me pasaba al frente para chequearme.  En una ocasión  le pregunté por qué se involucraba.  Y me dijo ‘no vengo a dar clase sino a formar gente.  Su madre abrió las piernas para que naciera usted, no es un conejo’.  Y entonces reaccioné”.

Pero aun la persona que nació y se crió en las peores condiciones puede alcanzar su propósito cuando descubre que su vida no es la simple fecundación de un óvulo por un esperma.  “Tengo que encontrarme conmigo mismo, y una vez que sé quién soy, me proyecto y entonces tengo un propósito”, dice Berberián.

Otros autores como Bill Hybels se refieren al propósito como una divina insatisfacción.  Aquello que no soportas y que quisieras cambiar en el mundo.  Por ejemplo, si fuera la miseria y la pobreza, empieza haciendo algo por los pobres de tu vecindario o a los alrededores de él, explica el escritor.

Atrévete a actuar

Si tuviste la oportunidad de ver la película “Crónicas de Narnia”, recordarás que el personaje regalón aparece con un presente especial para cada uno de los niños, mismo que cada quien usa en su momento para una necesidad específica.  De esta manera, cuando analizamos nuestras circunstancias y las de las personas que nos rodean, encontramos que Dios nos entregó ciertos regalos, llamados talentos, los cuales tienen un fin determinado.

Una vez que somos conscientes de esos regalos, todo lo que tenemos que hacer es usarlos, y para eso son necesarias la acción, la fe y la dirección de Dios.  Eso sí, no se trata de convertir a Dios o sus representantes (pastores, sacerdotes) en “la muleta para que yo descanse”, resalta Berberián

En el plano espiritual, la oración bien hecha y con fe, no por costumbre, puede desatar el poder divino para dar respuesta a nuestras necesidades y guiarnos por el camino a cumplir el propósito.  La oración “es sinónimo de pensar.  Definitivamente al tener esa conexión con el Ser Supremo, nuestra oración debería pasar de  una súplica a una conversación en la que pidamos la guía de cómo realizar las cosas. Es justo en ese momento que nuestro pensamiento se conecta y recibe la orientación, que como dirían muchos, es cuando se nos enciende el foco”, agrega Evelyn Barrascouth de Chavarría, coaching y gerente general de Administración de Personal, Adepsa.

“Hemos sido creados con la capacidad para desarrollarnos y alcanzar nuestro propósito y metas, sin embrago muchas veces nosotros mismos nos damos por vencidos ante distintas piedras que encontramos, en lugar de tomar lo bueno de cada experiencia y seguir adelante”, agrega la profesional.

En su opinión, los problemas y fracasos, pero sobretodo la falta de credibilidad en sí mismo son los principales enemigos para lograr cualquier propósito.  Una forma de combatir esto es prepararse, “la capacitación nos ayuda a crecer, a innovar y a buscar nuevas alturas”, afirma.

“Los problemas y fracasos, pero sobretodo la falta de credibilidad en sí mismo son los principales enemigos para lograr cualquier propósito”. Evelyn Barrascouth de Chavarría, coaching.

Todo propósito es un regalo para compartir con los demás

Pareciera que muchas personas encuentran su propósito después de la muerte de un ser querido, un cáncer u otra aparente desgracia.  Por lo general se vuelcan al servicio al prójimo.  Berberián, quien asegura no tener una actividad específica como propósito de vida, está bien claro en algo: “Dios me alcanzó y mi expresión de gratitud fue: ‘en lo que se te ofrezca, Señor a la orden’”.  Y tras haber dicho estas palabras, conmovido por el terremoto de Guatemala en 1976, se ofreció inmediatamente de voluntario y vino al país.  “Estoy a la orden siempre y lo hago para Dios”, éste es su propósito.

Cumplir tu propósito te llevará al gozo, pues si éste es auténtico, pone en armonía el éxito en todas las áreas de tu vida.  Eso sí, te verás confrontado a salir de tu zona de confort. “Cuando Dios mandó a Noé hacer un arca, definitivamente lo hizo salir de su comodidad, incluso lo expuso a ser criticado.  Sin embargo, cumplió su propósito y logró salvarse y también a su familia.  ¿Qué hubiera pasado si Noé decide decir no?  Debemos actuar no pensando en lo que vamos a recibir, esto ya viene incluido en la bendición, sino más bien en ¿qué podemos aportar?”, concluye Barrascouth de Chavarría.

Recuerda que tú no eres un miembro más de tu familia, un trabajador más en la fábrica u oficina, un número más del DPI; tienes identidad propia para Dios y él te ha regalado un potencial que tal vez hasta ahora no has descubierto por dar prioridad a otras cosas.

Atrévete a descubrir esos dones y talentos, a encontrar tu propósito, a inyectar pasión a tu vida y a darle buenas razones a Dios para bendecirte.

“Cumplir tu propósito te llevará al gozo, pues si éste es auténtico, pone en armonía el éxito en todas las áreas de tu vida”.

Fuentes: Samuel Berberián, fundador de la facultad de Teología de la Universidad Panamericana; teléfono (502)2390-1200. Evelyn Barrascouth de Chavarría, coaching y gerente general de Administración de Personal, Adepsa; evelynchavarria@adepsa.com.gt  Libro: El mapa para alcanzar el éxito, John Maxwell.

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Alejandra Cardona

Editora General de Atrévete

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