Por aquello que tengas un hijo o hija rebelde

Carlos Salguero

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¿Puede un niño o niña ser rebelde en el primer año de vida?  Sí, ¡incluso antes!  Todo depende del ambiente de seguridad y confianza que los padres brinden al menor de edad.

 

En esta entrevista, la psicóloga María Isabel Fernández, nos explica por qué un niño o niña manipula a sus padres, cómo lo hace y lo más importante, cómo corregir esas conductas.

¿A qué edad puede un niño manipular a sus padres y por qué lo hace?

Puede presentarse desde el primer año o incluso antes.  Todo depende del ambiente de seguridad y confianza que los padres brinden al niño.  Los primeros tres años de vida definen en gran parte cómo será el comportamiento del niño ante la autoridad el resto de la vida.  El tipo de relación establecida entre padres e hijos, la obediencia, el respeto, confianza y amor con firmeza son una base sólida que será un fundamento sólido para el resto de la vida.

Asumiendo que los bebés desde que están en el vientre de la madre, son personas y ya tienen una identidad y sello personal, desde que nace el bebé empezará a manifestar rasgos particulares de su personalidad, de lo cual lo caracteriza como un ser humano único y especial. Dios ya sabe qué personalidad dará al niño y también conoce a sus padres, ahora tú tienes la tarea de descubrir cómo tus cualidades le pueden ser útiles para formar a tu hijo en disciplina y responsabilidad.

¿Cuáles son las causas de la desobediencia y rebeldía en los niños?

Por un lado considero necesario mencionar que es una inclinación natural, es una lucha constante de todos los humanos, es una forma en la que se manifiesta nuestra humanidad y nuestra debilidad.  Por lo mismo es necesario estar consciente de ello para poder hacer algo al respecto.

En algunos casos es parte de la personalidad, de ese “sello personal” que he mencionado y en otros casos puede estar reflejando algún aspecto emocional y/o familiar que necesita atención.

En relación al aspecto emocional puede ser una manera en la que el niño manifiesta su necesidad de sentirse protegido por sus padres, de tener claro cuáles son sus límites y hasta dónde pueden llegar.  Generalmente hay problemas cuando los niños no tienen claro qué les está permitido y qué no, cuando sienten que no son importantes para sus padres.  Cuando los padres están ausentes por trabajo o por cualquier otro motivo, pueden tratar de “complacer” a su hijo para mostrarle su amor, y al hacerlo únicamente están mostrando al niño que en realidad no son ellos como adultos quienes están a cargo, sino el mismo niño, esto se traduce a un sentimiento de “no valgo lo suficiente” como para que cuiden de mi bienestar.

Otro factor muy común que es causa de rebeldía y desobediencia es la ausencia de normas, y a veces cuando existen normas, no están claras o no se vela por su cumplimiento, los padres no asumen el rol de autoridad.

Los padres son los encargados y responsables de establecer las normas, de ser un modelo positivo de vida, de marcar los límites, esto fortalece un sentimiento de seguridad en los niños que será base importante para las relaciones con otras personas el resto de su vida.

¿Cómo corregir esas conductas?

Corregir a los niños es tan difícil porque es un proceso de darle forma a su voluntad, por lo tanto siempre habrá “retos” a los cuales atender y superar.

•     Evalúa tu actitud ante la autoridad, y cómo reaccionas cuando te disciplinan en el trabajo o en la calle.  Tu modelo de vida es más importante que lo que hables a tu hijo.

•    Demuestra tu capacidad para controlarte, especialmente cuando estés enojado o muy alterado.

•   Permite que tú y el niño pueden tranquilizarse cuando están molestos y luego retoma la situación y aprovecha la oportunidad para escuchar el corazón de tu hijo y ver más allá de ese comportamiento, aprovecha esa oportunidad para formar su carácter.

•     No te dejes controlar por el enojo o la ira del momento, recuerda que lo que quiere es formar la voluntad de tu hijo y mostrarle tu amor por medio de este acto, no descargar tu molestia y frustración.

•    Cuidado con los castigos o consecuencias que no cumplirá, por ejemplo: “No vas a ver televisión el resto del año”.  Al decir este tipo de cosas, tu palabra puede ir perdiendo credibilidad.

•    Es necesario estar consciente que no queremos corregir únicamente esa actitud negativa, al hacerlo estamos formando su voluntad, su carácter, estamos enseñándole cómo comportarse y tener dominio propio. Tener esto claro puede darle un enfoque nuevo y diferente a la disciplina en la familia.

•     Reflexiona acerca de tus motivos al disciplinar, al establecer normas, y en qué medida estás cediendo ante las peticiones de los niños de manera razonable o has llegado al punto de estar desesperado y ceder ante la petición de los niños.

•    Puedes ver hacia atrás en tu historia para detectar si existe algún patrón o carga emocional/familiar que pueda ser la causa de alguna dificultad en el comportamiento de tus hijos, puede ser alguna carga intergeneracional que puedes romper, haciéndote consciente y orando para romper esas ataduras.

•    Escucha, conoce y dialoga con tu hijo.  No en el momento de la discusión, pero sí en un momento de armonía y tranquilidad.

•    Mantente firme, mantén la calma, no cedas ante un berrinche.

Algunos consejos para prevenir la rebeldía

•    Establece normas claras, breves y en positivo acerca de lo que está permitido hacer y las consecuencias de si se rompen. Asegúrate de que para todos esté claro lo que significa cada una de las normas.

•    Nunca cedas ante un berrinche.

•    Háblale a tus hijos acerca de la importancia de obedecer a los padres y a Dios. También puedes hablarles acerca de los personajes bíblicos, sus retos y consecuencias positivas y negativas de sus decisiones.

•   Cada vez que llames la atención a tu hijo, rechaza y desaprueba firmemente su comportamiento; pero reafírmale tu amor incondicional, el valor que él o ella tiene como persona y no condiciones tu amor con frases como “papi te querrá mucho si haces…”.

Disciplina y autoridad son palabras que hemos usado mucho y les atribuimos un significado frío, negativo y distante en la familia, en realidad tú como madre o padre de familia eres la mejor persona que conoce el balance que tus hijos necesitan entre disciplina y amor.

Corrige al niño en su camino…

La Biblia dice que se debe corregir al niño en su camino y cuando sea viejo no se apartará de él.  Por lo tanto es una responsabilidad muy grande la que tienen los padres de mostrar a los niños cuál es el camino del bien y el camino recto mientras son menores de edad.  Esto evitará muchos sufrimientos en la edad adulta y añadirá bendición a las futuras generaciones.

Parte demostrar amor a los niños también es necesaria la corrección, entonces asume activamente tu rol de autoridad. Es completamente natural que se presenten dificultades, un comportamiento “no deseado”, y esto puede suceder sencillamente para que pueda ser corregido.

Referencia: “Cómo criar un niño de voluntad firme.” Dr. James Dobson

 

Entrevista a María Isabel Fernández, M.A., directora de   Aprendo  Preescolar, 18 Avenida “A” 20-23, Zona 10, teléfonos 2368-2443 y 5504-8200.

 Foto principal:  Blog.timesunion.com
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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