Una propuesta en contra de la violencia a la mujer

Alejandra Cardona

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Dos años trabajando en tribunales de justicia y una relación personal con Dios permitieron que Pamela León encontrara su propósito de vida: Ministerios Integrados para Mujeres. Con esta organización fundada por ella misma, ha dedicado los últimos cuatro años de su vida a la ejecución de un modelo propio en la asesoría y protección de mujeres violentadas.

Lo más difícil

“Es frustrante cuando las mujeres no quieren cambiar. En una ocasión tuvimos acá a una mujer y al salir lo primeo que hizo fue regresar con su agresor, hoy sigue sufriendo de violencia. Creencias como ‘pensé que si mi marido no me pegaba era porque no me quería’, son los obstáculos más grandes para salir del círculo de la violencia.

Por otra parte, muchas vienen con la mentalidad de recibir de regalado, pero aquí les enseñamos que si se les ofrece casa y sostenimiento, también deben buscar oportunidades para salir adelante por sí mismas. Esa mentalidad es parte de los obstáculos al trabajar en albergues con mujeres violentadas.

No es cuestión de nivel socioeconómico o académico, sino de la crianza que se les ha dado en el hogar, pues así como hay mujeres que se superan, las hay quienes se creen incapaces de salir adelante, tanto en la clase socioeconómica baja como en la alta”.

Salir adelante por sí mismas

“En este albergue se les da trabajo, terapia psicológica, espiritual y educación. Por ejemplo, el año pasado se graduaron dos bachilleres, tenemos otras terminando la Primaria y el ciclo Básico y próximamente se graduarán tres. Y en algunos casos se les tramita una beca para sostenerlas en la universidad aun cuando ya no estén en el albergue”.

Un modelo propio

“La terapia es de un año, tiempo en el cual debemos abarcar varias áreas para que la mujer salga adelante. Tratamos que nuestro modelo fuera el que mejor se adaptara a la mujer guatemalteca, enfocándonos en superar patrones mentales, ofreciéndoles ayuda espiritual y educación.

Somos un modelo que cree en el matrimonio y hemos tenido casos donde se han reestablecido las relaciones. Incluso compartimos la vivencia de una mujer que se casó en el albergue. En muchos casos las mujeres sólo han necesitado de un tiempo para saber que podían hacer las cosas y ahora no hay quien les ponga un dedo encima.

También somos una organización que proclama el perdón, porque no salimos adelante sin perdón, pero tampoco salimos adelante sin justicia.

No pertenecemos a ninguna iglesia, pero nuestro fundamento es la Biblia porque creemos que Dios dio lugar especial a la mujer en la sociedad y en la iglesia. Trabajamos en tres áreas: albergues, entidades gubernamentales e iglesias.

Somos financiados por organizaciones internacionales y tenemos espacio para siete mujeres, pues en el 90 por ciento de los casos vienen con hijos”.

Salir del círculo de la violencia

“El círculo de la violencia es un engaño, hace creer a la mujer que no es nada y que debe sufrir violencia siempre, sin futuro y por eso cuesta que salga de ese círculo que genera adicción, no puede vivir sin golpes, pero no es que le guste. Para salir de ese círculo se requiere por lo menos de un año, no de 15 días o tres meses como se trabaja en los albergues del Programa de Prevención y Erradicación de la Violencia Intrafamiliar, Propevi, los cuales ahora son inexistentes. Y el 22 por ciento de las mujeres agredidas regresa hasta 32 veces al agresor, en la mayoría de casos por temor, antes de salir definitivamente de la violencia. Pero de este círculo sólo se sale por voluntad propia o por muerte.

Es importante mencionar que en Guatemala no hay terapia para hombres, antes Propevi tenía un programa pero el gobierno anterior lo dejó casi sin personal. Para que el agresor salga del problema de la violencia necesita por lo menos tres años de terapia. El enemigo número uno para los hombres es el machismo que se les inculca, de hecho en Latinoamérica cuesta más que el hombre se recupere de la violencia, pero cuando está dispuesto a romper con esa cultura machista, por amor a su esposa y a sus  hijos, sale adelante. El machismo lo aprenden en el hogar, especialmente de las madres, en las iglesias y en el trabajo donde hay presión de los compañeros con comentarios como ‘tu esposa te manda’”.

Machismo en las iglesias

“El primer feminista fue Jesús, dando lugar a la mujer, siempre defendiéndola, como al hablar con la samaritana que todos despreciaban. Pero existe violencia religiosa con el hecho de que la mujer tenga un púlpito inferior para predicar, eso ya es desigualdad. También cuando la mujer se acerca a un pastor o sacerdote y éste le dice que debe estar sujeta y no se defiende de su marido, de igual manera se la está violentando, se le transmite la idea de que sólo sirve para dar placer. Y el 80 por ciento de casos que vemos son de mujeres que han tenido relación con la iglesia”.

Hogares, lugares inseguros

Guatemala ocupa el décimo lugar en Latinoamérica dentro de los países con más alto índice de violencia, pero no por falta de leyes, sino porque el administrador de justicia no es sensibilizado a la realidad guatemalteca y en muchos casos por corrupción. En Guatemala, el hogar es el lugar más inseguro. Tratar a los hijos de las mujeres violentadas es muy complejo, por lo general, el 80 por ciento de ellos son abusados física y hasta sexualmente por los mismos padres,  convivientes de las madres, tíos o familiares.

De acuerdo con las estadísticas, existen épocas de más violencia, por ejemplo fin de año y Semana Santa, debido a que hay más dinero y más licor en el ambiente y en los hogares. Las llamadas por denuncia de violencia aumentan entre las 21:00 y 4:00 horas, y la región con más violencia es Chimaltenango.

 

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Alejandra Cardona

Editora General de Atrévete

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